Descripción de la Exposición
Artistas participantes: Raúl Pineda, Beatriz González, Israel Zamorategui, Phanor Satizábal, Ricardo Ángulo, José Antonio Moreno, Douglas Mendoza, Claudia Ortiz, Edilberto Calderón, Carlos Granada, Juan Manuel Vargas, Lilian Rocío García, François Dolmetsch, César García y Darío Ortiz.
Lo macabro, en su esencia, se encuentra indisolublemente ligado a la muerte, ese enigma irremediable que nos confronta con nuestra propia finitud. Frente a ella, la reacción no es una risa nerviosa ni una burla, sino una mueca de horror, un gesto visceral de abyección ante la caducidad del cuerpo, un recordatorio perturbador de nuestra vulnerabilidad. La muerte, lejos de la grotesca exageración de lo ridículo, se manifiesta como una presencia sombría y opresiva, que desencaja los cimientos de lo que consideramos normal y cotidiano. Lo macabro, en este sentido, se erige como la desagradable certeza de la desaparición inevitable, el quiebre de nuestra percepción de la vida y la supervivencia.
En la historia de Colombia, marcada por décadas de violencia política y social, lo macabro adquiere una dimensión aún más desgarradora. La brutalidad de los conflictos internos y las heridas abiertas de la nación se reflejan en el arte, que no sólo documenta el sufrimiento colectivo, sino que lo transfigura en una forma de resistencia. Las representaciones de la violencia en el arte colombiano no se limitan a ser testigos visuales del dolor físico, sino que también se convierten en poderosos vehículos de reflexión sobre la tortura psicológica y emocional que acompaña la experiencia de la violencia. En este contexto, lo macabro se torna omnipresente, un recordatorio de la fragilidad humana que permea cada faceta de la vida cotidiana, donde el horror se vuelve parte de una nueva normalidad.
No obstante, lo macabro también se presenta en otro plano, diferente al que emana de la violencia externa. En este caso, la muerte no surge de la agresión de otro ser humano, sino que se manifiesta como una interrupción natural, un quiebre imprevisto de la continuidad biológica. La muerte, aunque intrínsecamente inevitable, se presenta como un evento sorpresivo e inesperado, un desenlace abrupto que desarticula el curso natural de la vida. Este tipo de muerte, aunque ineludible, nunca deja de ser perturbadora, pues, aunque la muerte es un destino común para todos los seres orgánicos, siempre parece alejada y distante hasta el momento en que irrumpe en nuestras vidas de manera repentina.
El arte que aborda estas representaciones de lo macabro no solo se enfrenta al hecho de la muerte, sino que explora las emociones contradictorias que despierta: el miedo, la negación, la aceptación y, en muchos casos, la despersonalización del sujeto que enfrenta su fin. En este sentido, lo macabro en el arte trasciende la simple representación visual del sufrimiento, convirtiéndose en una manifestación de lo que podría llamarse la "estética de lo irrepresentable", ese espacio donde la mente humana, incapaz de abarcar la totalidad de la experiencia de la muerte, se enfrenta a la imposibilidad de comprender su inevitabilidad sin un profundo estremecimiento.
Lo macabro, entonces, no es solo un elemento perturbador del arte; es un lugar de confrontación con la finitud humana. En el arte colombiano, se presenta como un espejo que refleja el dolor y el vacío del ser, una verdad que, aunque todos compartimos, preferimos ignorar.
Luis Fernando Bautista
Curador
Premio. 13 mar de 2025 - 27 abr de 2025 / Madrid, España
Componer Saberes para imaginar y construir futuros sostenibles
Exposición. Desde 28 mar de 2025 / Artium Museoa - Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco / Vitoria-Gasteiz, Álava, España
Formación. 01 oct de 2024 - 04 abr de 2025 / PHotoEspaña / Madrid, España