Inicio » Agenda de Arte

Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del arte español en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Exposición / Museo de Bellas Artes de Bilbao / Plaza del Museo, 2 / Bilbao, Vizcaya, España
Ver mapa


Cuándo:
02 abr de 2025 - 30 sep de 2025

Inauguración:
02 abr de 2025

Organizada por:
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Etiquetas
Oleo sobre lienzo  Oleo sobre lienzo en Vizcaya  Pintura  Pintura en Vizcaya 

       


Descripción de la Exposición

NOTA: LA FECHA DE CIERRE INDICADA ES SÓLO ORIENTATIVA. Tras la extraordinaria acogida en el Museo de Bellas Artes de Sevilla -desde el 2 de diciembre de 2024 hasta el 16 de marzo de este año, ha recibido 115.808 visitantes-, la exposición Del Greco a Zuloaga regresa al museo de Bilbao para mostrar 30 pinturas y dos esculturas representativas de la calidad del fondo de obras de escuela española que conserva la colección. La selección realizada por José Luis Merino Gorospe -conservador de Arte Antiguo del museo y comisario de la muestra- recorre cuatro siglos de arte español y pone el acento en dos de los géneros más significativos del periodo, el retrato y el arte religioso, a los que acompañan ejemplos también relevantes de pinturas de naturaleza muerta y paisaje. El recorrido expositivo incluye obras de pintores tan notables como el Greco, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Luis Paret, Francisco de Goya o Ignacio Zuloaga, y presenta además dos bellas tallas religiosas en madera y pequeño formato: Calvario (c. 1576-1580) de Juan de Anchieta y Dolorosa (c. 1754-1756) de Juan Pascual de Mena. Entre las obras, destacan La Anunciación (1597-1600) del Greco; Santa Isabel de Turingia y Santa Catalina de Alejandría (c. 1650-1660) de Zurbarán; San Pedro en lágrimas (c. 1650-1655) de Murillo; Vista de Bermeo (1783) de Paret; Retrato de Martín Zapater (1797) de Goya o Doña Rosita Gutiérrez (1915) de Zuloaga. Como novedad, se presenta por primera vez en el museo tras su reciente adquisición, el pasado año, gracias al legado de Begoña María Azkue el cuadro La plaza de toros de Sevilla (c. 1870) de Mariano Fortuny, un ejemplo relevante de pintura del natural que se corresponde con la faceta más genuina y personal del artista. Del Greco a Zuloaga Obras maestras del arte español en el Museo de Bellas Artes de Bilbao La exposición arranca en la sección “De la mesa al horizonte. Naturaleza muerta y paisaje” con dos de los pintores de naturaleza muerta más emblemáticos en la historia del género: Juan de Arellano, con un ejemplo de gran calidad de bodegón floral, del que fue maestro, y Luis Meléndez, que en una equilibrada composición muestra su enorme talento para la representación de las cosas y la fértil herencia de los bodegones de cacharros y frutas de Zurbarán. Ambos manifiestan a la perfección, y con casi un siglo de diferencia, las posibilidades sensoriales y el gusto por el detalle de este imperecedero género de la pintura. Junto a ellos, cuatro paisajes fechados entre los siglos XVII y XIX aportan distintas variaciones a las representaciones del territorio. Siendo aún joven, Ignacio de Iriarte viajó a Sevilla, donde probablemente se formó en el taller de Herrera el Viejo. La exposición presenta un paisaje con figuras en el que la iluminación en penumbra y la disposición en distintos planos aportan misterio y profundidad a la composición. El capricho arquitectónico con un catálogo de edificios imaginarios en perspectiva proporciona un opulento escenario al relato bíblico que pinta Francisco Gutiérrez Cabello. Por su parte, la pintura de vistas de Luis Paret tiene en la panorámica de la villa de Bermeo un excepcional precedente de lo que más tarde sería su célebre serie de los puertos del Cantábrico. Las figuras galantes de la parte inferior de este óleo sobre cobre encuentran eco en la escena de género titulada Dama leyendo una carta, de José Camarón. Por último, el plenairismo de Mariano Fortuny resuelve la representación de la plaza de toros de Sevilla en una composición dividida a partes iguales entre el celaje, el albero y los tendidos, protagonizada por la pincelada deshecha con la que Fortuny dispone luces y sombras. La parte central de la exposición, titulada “Más allá de la superficie. Retratos”, reúne espléndidos ejemplos de diferentes aproximaciones a otro de los grandes géneros de la pintura: el retrato individual, bien sea cortesano, magníficamente representado por Alonso Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz y Claudio Coello, o “a lo divino”, una adaptación especial del género presente en las santas de Francisco de Zurbarán. Fechados ya a finales del siglo XVIII y primeras décadas del XIX, los cuadros de Francisco de Goya y Vicente López explican en su captación psicológica y en su talento escenográfico, respectivamente, por qué ambos artistas son considerados entre los mejores representantes de la pintura de retrato. Cierran la selección dos figuras femeninas con paisaje a cargo de Ignacio Zuloaga, que cita la tradición pictórica española en las enseñanzas del Greco y Goya, y Anselmo Guinea, que asimila la luz impresionista aprendida en París. Para finalizar el recorrido, la sección “Luces y sombras de la devoción. Arte sacro” exhibe un conjunto de imágenes al servicio de la fe. A los ya citados maestros de los siglos XVI y XVII -el Greco, Juan de Anchieta, José de Ribera, Francisco de Zurbarán y Bartolomé Esteban Murillo- los acompañan obras destacadas de Luis de Morales, Francisco de Herrera el Viejo, Pedro Orrente, Vicente Castelló, Juan Ribalta y José Antolínez. La secuencia se alarga hasta el XVIII con Luis Paret, esta vez con un refinado sentido del color en La Virgen con el Niño y Santiago el Mayor, y Juan Pascual de Mena, que representa a María en una hermosa imagen de devoción privada en la que el movimiento contenido de la figura y los pliegues concentran su dolor aliviado solo en parte por la elegante policromía. Mariano Fortuny La plaza de toros de Sevilla, c. 1870 Fortuny destacó por su excepcional manejo de la luz y el color y por una atención al detalle que le permitieron captar con poética precisión el momento en el que se desarrollan sus composiciones. A pesar de morir joven, con 36 años, fue capaz de concretar un estilo propio conocido como fortunismo que influiría en numerosos artistas. Tras una primera formación en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona (1853-1857), donde pronto destacó por su talento, en 1858 y gracias a una beca, conoció el Renacimiento y el Barroco en Roma. A partir de entonces la ciudad fue su residencia habitual y el lugar donde forjó su prestigio artístico. En 1860 y 1862 la Diputación de Barcelona le encarga viajar a Marruecos con el objetivo de documentar la contienda hispano-marroquí. La luz norteafricana y los tipos y costumbres que descubrió durante esas dos estancias marcarían profundamente su estilo y serían clave para el éxito de su producción. En esta época se interesa por la pintura de Velázquez y Goya, que conoce en el Museo del Prado, entonces dirigido por su futuro suegro, el pintor Federico de Madrazo. Tras su paso por París en 1866 -donde el pintor bilbaíno Eduardo Zamacois le puso en contacto con quien sería su marchante, Adolphe Goupil, y con el coleccionista norteamericano William H. Stewart-, su fama se acrecentaría gracias a una pintura de género destinada a una clientela internacional con gusto por las escenas historicistas o de carácter orientalista. A lo largo de su trayectoria, Fortuny compaginaría esta obra de fácil encaje comercial con otra más libre y personal pintada generalmente del natural y ligada al plenairismo. Es el caso de esta bella vista de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla, en la que, en ausencia de la descripción de la narrativa propia de la lidia, el protagonismo recae en el albero, articulado por la luz y la sombra descritas con pincelada suelta y vibrante. Su incorporación al museo gracias al legado de Begoña María Azkue puede considerarse un hito para la colección por ser Fortuny uno de los artistas de mayor calidad de la pintura europea del siglo XIX. Tras la repentina muerte del artista en Roma en noviembre de 1874, el cuadro, que formaba parte del fondo de su estudio, fue rematado en 3.250 francos en la subasta organizada en el Hôtel Drouot de París el 27 de abril de 1875. Desde entonces se perdió su rastro hasta su reaparición en una exposición sobre el artista que se celebró en Barcelona en 1989.


Entrada actualizada el el 02 abr de 2025

¿Te gustaría añadir o modificar algo de este perfil?
Infórmanos si has visto algún error en este contenido o eres este artista y quieres actualizarla.
ARTEINFORMADO te agradece tu aportación a la comunidad del arte.
Eventos relacionados

Exposición. 02 abr de 2025 - 30 sep de 2025 / Museo de Bellas Artes de Bilbao / Bilbao, Vizcaya, España

Del Greco a Zuloaga. Obras maestras del arte español en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Recomendaciones ARTEINFORMADO

Exposición. 29 mar de 2025 - 24 may de 2025 / 1 Mira Madrid - 1MM / Madrid, España

Nuevos centros

Ver exposiciones propuestas en España

Formación. 01 oct de 2024 - 04 abr de 2025 / PHotoEspaña / Madrid, España

Máster PHotoESPAÑA en Fotografía 2024-2025

Ver cursos propuestos en España